Pájaros en la ventana

Pensó cosas en silencio que no se atrevía a pronunciar en voz alta. Ella tan sólo era un punto en el horizonte y él comenzaba a vislumbrar las luces de las farolas cuando volvía a casa cada tarde. Se conformaba con retales de una historia que quizás jamás sería tejida y albergaba serias dudas de que alguna vez reuniera el coraje suficiente como para entablar una conversación más allá de dos renglones de periódico. Aún así, era hermoso tener algún motivo para estar en alguna parte, como reconciliarse con todas aquellas palabras vertidas en su ayuda. Sí, definitivamente había algo en sus días que los hacía diferentes los unos de los otros. Ya no corría atropelladamente escondiéndose de la vida en cada rincón y los motivos venían solos a su cabeza y a su corazón. Motivos que le permitían sonreír socarronamente y empuñar sueños que hace un tiempo tan sólo eran acordes de una melodía triste. Pero hoy se va a permitir tener varios pensamientos para ella, la que pasa sin ruido cada mañana por su habitación, la que apenas conoce de esas sonrisas cómplices, de esas conversaciones de pasillo. Mientras decide levantarse de la cama oye el aleteo de unos pájaros en la ventana y sonríe. Y eso es algo que hace mucho últimamente.

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4 comentarios to “Pájaros en la ventana”

  • Anónimo

    No hay mejor antídoto contra la depresión que una nueva ilusión…Un beso…

  • David

    Lo mejor es el darse cuenta de cuántas ilusiones hay escondidas en cada rincón de cada día, aunque puedan parecer insignificantes, aunque sólo sean unos pájaros que vienen a tu ventana… otro beso!

  • Estrella libre

    Me gusta, en estos que estas escribiendo se nota que el color vuelve a resurgir, que la chispa esta encendida y hace que el motor de la vida e ilusión vuelve a funcionar.
    La expresión del estado anímico se plasma perfectamente, y porque no… Pienso que si algo te mueve, si tienes algo que te hace sentir vivo, atraído, alegre,….. por muy inalcanzable que sea por lo menos hay que intentarlo,  y no llegar a decir pude y no lo hice y no sabré como habría sido, aun sabiendo que puede salir bien, mal o no salir. Hay que dejar revolotear las mariposas en el estomago de nuevo.   

  • David

    Tienes razón, Estrella. Cuando la ilusión vuelve, sea en la forma que sea, hay que aferrarse a ella para seguir viviendo. El mundo está lleno de cosas maravillosas por las que levantarse cada día. A veces son las personas y a veces, simplemente, los acontecimientos los que nos hacen despertar y ver de nuevo esos rayos de sol calentando apenas en un día frío de invierno… Gracias por tus palabras :)

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