Miraba con cierto disimulo e inusitada atención a la joven que leía en el banco frente al suyo, ajena a todo lo que la rodeaba. Tenía cruzadas las piernas y un mechón de pelo negro, liso, le caía por una de sus mejillas. No se podía decir, no al menos desde donde estaba sentado él, que fuese una muchacha bonita, si no más bien al contrario. Sin embargo, algo había en sus gestos, en su forma de estar perdida entre el murmullo de la gente, que la hacía hermosa a su modo. Era como si una flor de tonos pálidos hubiera caído en un matorral de cardos altivos. Trataba en vano el muchacho de apartar su mirada de ella, pero la curiosidad de saber su nombre, la posibilidad de que sus miradas se cruzasen, el hecho de poder decirle que él la veía preciosa, aún sin pretenderlo, lo colmaba de un extraño placer que se mezclaba con el dolor de intuir que cuando saliera de aquella sala de espera no volvería jamás a saber de ella. Que la magia de observarla, de que fuera algo suya por unos minutos, se desvanecería en cuanto ella se levantara hacia una de las mesas y, más tarde, abandonara las oficinas con un papel bajo el brazo. En esos momentos se anunció un número y ella, con un sobresalto, cerró el libro y acudió a uno de los puestos donde estaba aburrido y esperando un funcionario. Y quiso la suerte que el paraguas de la muchacha quedara olvidado en el asiento que hasta hacía unos instantes había ocupado. Corrió el muchacho hasta él y lo asió con fuerza, como si de su propietaria se tratase. Para entonces, ya había tomado una determinación.


5/11/11 at 14:04
No nos dejes con la curiosidad de saber que determinación tomo el personaje…
5/11/11 at 17:58
Si se conforma, le devolverá el paraguas y cada cual seguirá su vida lejos de esa sala de espera. Si es valiente, al devolverle el paraguas le dirá lo bonita que le parece y quizás sea el comienzo de algo. Que sea la imaginación de cada cual la que elija
6/11/11 at 17:03
Para mi el mensaje que describe que no solo alguien te puede atraer por su belleza, si no que hasta la persona menos bella puede tener un atractivo que despierte un cierto morbo u atracción y ahí es donde reside la esencia de lo que nos gusta sobre lo desconocido y mas si tenemos posibilidad aunque sea mínima de poder llegar a ella.
6/11/11 at 20:33
Efectivamente, como dices Estrella, lo que mueve al protagonista es un sentimiento que va más allá de la mera atracción física. Es el sentirse arrebatado por alguien a quien ni siquiera conocemos, tan sólo por sus gestos o su forma de mirar. Es ahí donde reside la verdadera esencia del amor…